Adentrarse en los libros de Harry Potter es descubrir un
mundo mágico que nos permite conocer los saberes ocultos de la hechicería. J.
K. Rowling ha tenido que investigar mucho para poder escribir esta,
ya famosa, saga, cuando en 1997 publicó el primer libro de Harry Potter. En el año 1997 se publica un libro que cambiaría el rumbo de
la literatura juvenil universal: Harry Potter y la piedra filosofal. J.K.
Rowling, como cuenta la leyenda, la joven autora sin trabajo y deprimida por
su separación, escribió este extraordinario libro en un café mientras su
pequeña hija dormía en el cochecito.
A partir de este libro se despliega toda una saga sobre
Harry Potter con siete libros, siete películas, videojuegos… Aunque ya llevamos
casi quince años de “pottermanía”, y aunque algunos especialistas señalan que
ya está remitiendo (no hay más que fijarse el reciente fenómeno “Crepúsculo”),
lo que es indudable es que la saga del conocido mago ha animado a leer a muchos
jóvenes y lectores adultos y ha logrado un interés sin igual por la literatura
juvenil a nivel mundial. Lo que quizás enganchó a todos los lectores en Harry Potter
es esa capacidad para que la fantasía se convierta página a página en algo
“normal”. A pesar de que el libro comienza con un relato realista, en el que se
nos cuenta que Harry Potter vive en casa de los Dursley, sus tíos, y conocemos
su aburrida y desgraciada vida, la autora nos introduce, desde el primer momento,
los elementos extraños o fantásticos que van anunciando que Harry es un niño
especial. Aunque los Dursley “estén muy orgullosos de ser muy normales” una
mañana comienzan a ocurrir cosas extrañas: una gran lechuza parda pasa volando
por la ventana mientras desayunan, un gato está mirando el plano de una ciudad,
caen estrellas fugaces en pleno día…
Los animales y los fenómenos de la naturaleza se convierten
desde el primer momento de la novela en los portadores de noticias, desgracias
y designios. Cuando Harry recibe la carta de admisión en Hogwarts y comienza su
viaje con Hagrid al callejón Diagon de la ciudad para buscar los que necesita
por sus clases (una varita, un caldero, un juego de redomas de vidrio o
cristal, un telescopio y una balanza de latón), Harry se va dando cuenta de que
no es normal, no es un muggle como sus tíos, y que la fantasía forma
parte de su pasado, su presente y su futuro.
Ya en Hogwarts esta naturaleza mágica de Harry ha sido
aceptada por el protagonista y por el lector que participa y colabora en la
creación de este extraordinario mundo poblado por fantasmas, profesores dotados
de habilidades como poder transformar objetos o las ciencias oscuras, cuadros
que se mueven de sitio, libros que chillan, un espejo en el que puedes ver lo
que deseas…
Una vez aceptada la fantasía que nos propone la autora, el
lector se sumerge y asume como normal el libro hasta el punto que no la
cuestiona en ningún momento como puede ocurrir en otras novelas de fantasía o
ficción.
Cuando uno comienza a leer la obra de J. K. Rowling puede
pensar que surge de una imaginación desbordante o de una gran capacidad
narrativa. Como señala los autores de El diccionario del mago, un libro
que nadie puede dejar de leer para conocer los secretos de Harry Potter 1 “uno
de los grandes placeres para los lectores de Harry Potter deriva de la
extraordinaria riqueza de su universo mágico creado en parte por la imaginación
aparentemente ilimitada de J. K. Rowling y, en parte, por la sabiduría popular
tan amplia que existe en todo el mundo”.
Como se señala en este libro nuestra literatura popular
universal está plagada de encantos, dragones, pociones, bolas de cristal… Por
ejemplo: la varita mágica, uno de los elementos esenciales de las aventuras de
Harry Potter, eran creadas antiguamente por los druidas con madera de tejo, las
pociones amorosas tienen su origen en Grecia y Roma y los libros de conjuros y
maldiciones tenían muchos seguidores durante la Edad Media.
J. K. Rowling logra recopilar todos estos elementos
fantásticos populares y los introduce en la historia de Harry y de un colegio,
Hogwarts, que forma a algunos elegidos en el arte de la magia.


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